El amor no es lo que dices... es lo que haces cuando nadie mira.
El amor no es lo que dices.
Es lo que haces cuando nadie mira.
No necesita público ni espectadores: se sostiene en sí mismo.
El amor no es solo hacer,
es reconocer lo que esa acción provoca en el otro.
Su base es la empatía.
El amor no tiene dudas, es fiel a sí mismo.
No es lo que controlas,
es lo que liberas.
No es posesión, es libertad.
No es dominio, es acompañamiento.
El amor no tiene miedo a perder,
tiene miedo a dañar.
No minimiza, admira.
No fuerza, fluye.
No grita, susurra.
No impone, conquista.
No necesita, desea.
El amor es conexión en estado puro.
Y no se justifica,
porque sencillamente no le hace falta.
El amor no se planifica,
simplemente se manifiesta.
El amor no es lo que se dice,
es lo que se hace.
Y no estoy hablando de hacer el amor.
El amor te sostiene,
no te deja caer.
Es paz,
no tormento.
El amor no va a medias tintas,
es un único color.
Pero para amar hace falta amarse,
porque nadie puede dar lo que no tiene.
El amor es valentía.
Es priorizarse para poder elegir a quién priorizar,
porque se hace desde el deseo,
no desde la necesidad.
El amor es quererte tanto
como para ver lo que no te hace bien.
Es tener la dignidad suficiente
para salir de donde no te sientes valorada.
El amor es quererte tanto como para aceptar
que necesitas algo o a alguien
que se ajuste a tu esencia y a tus valores,
porque no hay comunicación
si dos no están en la misma sintonía.
El amor es tener el coraje
de ponerte primero,
de amarte primero.
Porque no existe amor sin amor propio.
El amor es riesgo,
es saltar al vacío,
pero a un vacío del que siempre podrás subir
si te amas de verdad.
Porque la antítesis del amor
no es el mal,
es el miedo.
Y hoy sé que prefiero hundirme
en busca de lo que soy,
a permanecer a flote
esperando algo que nunca llegará.
k.



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