La vida y sus miserias.



Los recursos y las condiciones que la anteceden.

Los privilegios de quienes pueden ver más allá.

Y aun así, la humanidad es la misma.

Bendita ignorancia,
que me permite disfrutar del ahora,
que me consume el tiempo
en lo único que realmente poseo:
este instante.

Y maldita conciencia,
que me obliga a enfrentar mi inmensa pequeñez,
lo poco que soy,
la absoluta falta de control
sobre una sola hebra de mi propio ser.

Vida de mi vida, aquí estoy.
Haz de mí lo que quieras.


Nada soy sin mis otras vidas,
sin mis sueños, mis rarezas
y ese “soy” que a veces intento recordar.

Bandida,
burlona de mi ego inútil,
de mi incapacidad de aceptar
que soy nada ante tu infinita posibilidad.
Y aun así te quiero.
Aun así agradezco la oportunidad de ser.

Mi destino es perderme en la nada,
saciada de tu esencia.
Gracias por dejarme ser parte del todo,
de ese “algo” que quizá no comprenderé
hasta que muera.

k.

Comentarios

Entradas populares