Yo no soy de nadie...


 Me he dado cuenta de que en esta vida casi tod@s quieren poseer, ser dueños de algo. Esa lucha por tener, por controlar, por dominar… es la causa de tantas guerras y tantos problemas.

Sin embargo, las cosas verdaderamente maravillosas de este planeta no son de nadie.
Bueno, al menos no del todo…
El mar, el aire, el sol, la luna… etc.
Pero no me voy a poner romántica, porque esto no va de romance ni de nada parecido.

¿Acaso el ser humano no puede simplemente disfrutar de lo que la vida le da?
¿Necesita sentirse dueño y en control absoluto para sentirse bien?

Entonces me pregunto:
¿Tener una relación significa firmar un acuerdo imaginario donde cada uno le pertenece al otro?
¡Por Dios! Eso apesta.

Una relación es compartir, no poseer.



Es libertad, no imposición.
Es confianza, no obstinación.
Es madurez para aceptar y enfrentar cualquier circunstancia “natural” que la vida traiga.

Por eso digo claramente: yo no soy de nadie.
Detesto que alguien pretenda sentirse dueño de mí, controlarme o imponerme algo.
Esta vida, que Dios me regaló, es mía… y nadie puede vivirla por mí.

Y tampoco quisiera que nadie estuviera conmigo por obligación o compromiso.
O sea, si usted se “harta”, pues arranque.
¿O acaso el ser humano no tiene derecho a cambiar? ¿A dejar de querer, de sentir, de gustar…?
Así que, por más duro que parezca, expréselo.
Porque yo haría lo mismo.
Es preferible la verdad —y atravesar ese proceso a tiempo— que postergar lo inevitable para terminar en un desahogo lamentablemente “tarde” (especialmente para el otro).

Creo que hay que arriesgarse a vivir.
Mientras más mentiras uses en tu vida, menos vives.
Atrévete a ser tú misma, a mostrarte tal cual eres.
Dejemos ya las estupideces y seamos claras.

La vida es una.
Tuya. De nadie más.
No esperes: actúa.
Busca tu felicidad.
Puede que te tropieces, pero al final valdrá la pena.

La vida está hecha de experiencias, cambios, decisiones…



Llanto, risa, esfuerzos, comodidades, desafíos, tristezas, alegrías, entusiasmo, aventura…
Todas esas miles de sensaciones forman parte del trayecto.
La felicidad es ese conjunto de grandes emociones que aparecen mientras lo recorres.
Esa es la vida.

Así que recuerda: NO eres de nadie.
Da gracias a Dios, al universo, a la vida…
Y sé libre. Sé tú.

No te conformes con existir: ¡vive!

Abrazos para tod@s! ;*)

Katy Pimentel

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